Desde la visión del yoga, se dice que en el silencio y la calma de las primeras horas del día -entre las 4:00 y las 6:00 am-, es más poderoso hacer cualquier práctica de meditación, introspección y movimiento consciente.
Y aunque a estas horas a veces puede ser un poco más retador mover el cuerpo -pues está aún dormido y un poco rígido-, también es cierto que es en las mañanas cuando estamos más tranquilos y hay menos fluctuaciones mentales; esto nos ayuda a tener una práctica más consciente y llena de presencia.
Algunos de los muchos beneficios de hacer yoga al pararse de la cama, entonces, son: ayudarle a tus músculos y articulaciones a que se relajen y así favorecer el flujo adecuado de la sangre. También, gracias a la producción de dopamina y endorfinas que se generan al practicar, obtendrás mayor energía, concentración y enfoque para enfrentar los retos del día a día, además de ser es una excelente oportunidad para bajarle a la cafeína.
Otro plus de la practica matutina, es que inicias tu jornada pensando en ti. Esto te ayudará a mejorar tu autoestima y conocerte más. Y por último, pero no menos importante, es que es el mejor momento para establecer la intención con la que quieres empezar tu día: es con la llegada del sol, que se da un nuevo ciclo, una nueva jornada y la oportunidad para establecer cualquier propósito que te ayude a tener una mejor vida
Si vas a practicar en las mañanas, te recomiendo hacerlo en ayunas para que no sientas pesadez y la sangre de tu cuerpo fluya de una manera óptima. Además, te propongo realizar movimientos dinámicos, pero suaves y lentos, coordinados con la respiración.
Te invito a que realices la siguiente práctica y experimentes por ti mismo todo lo que te acabo de contar. Anímate a empezar tu día de una forma diferente.






