Aprender a rendirse para fluir

Las siguientes líneas son una invitación para soltar, fluir y rendirnos ante la vida, con humildad y valentía para que la vida fluya y nos muestre el camino. 

¿Cómo rendirnos ante el universo, ante la vida misma? ¿cómo aceptar y dejar fluir?

Muchas veces pasamos por situaciones que nos ponen a prueba y nos invitan a mirar desde otra perspectiva. De ahí la importancia de saber rendirnos ante el universo, las circunstancias de la vida y dejarlas fluir.

Es importante entender el concepto de “mi propia vida como parte del universo” para que la rendición no se entienda como fracaso. Pues muchas veces creemos que, si dejamos de luchar por nuestras expectativas e ideales, estamos fracasando.

Debemos entender que la rendición, el surrender en inglés, no es un fracaso, no es un defraudarse a sí mismo, sino permitirnos ver nuestra situación actual de otra manera, es dejar de nadar contra corriente. 

La cultura nos ha atrapado en un concepto de éxito donde tenemos que luchar y volvernos exitosos, ser perfectos, ser buenos, hacer todo bien, tener expectativas súper altas. Esto generalmente nos genera frustración. 

Desde esta perspectiva, el acto de rendirse, no es un acto de me cansé y tiro la toalla, no es un acto de rendirse, sino un acto de dejar de pelear contra el mundo y ver qué es lo que el mundo tiene para ofrecerme, ver que es lo que hay ahí.  

Dentro del Bhagavat Gita, existe un verso que tiene que ver con la rendición, en el cual Arjuna va a pelear contra sus amigos, familia y un montón de personas queridas. Teniendo como aliado a Krishna, que es una deidad. Arjuna antes de empezar a pelear, le pregunta si lo que está haciendo es correcto, si debe ir y pelear y matar a sus familiares. Krishna le da razones por las cuales sí debe pelear y le explica que ese es su propósito de vida, que él vino a hacer eso y que no hay nada mejor para él en el mundo que salir a luchar. Arjuna está súper confundido porque al frente y en el bando opuesto está toda su familia, sus amigos y da miles de razones a Krishna para que entienda que está equivocado, que está loco y que él no debe ir a pelear.

Esta historia es una analogía del proceso de crecimiento interno, pues una vez uno está dentro de este proceso, hay que matar muchos ideales, muchas cosas que hacen parte de nosotros, hay que matar muchos familiares internamente, porque a veces los familiares representan pedacitos de identidad que nos cuestan tanto.

Arjuna, al final se rinde de dar sus razones a Krishna para no pelear. Y en el momento en que se rinde, Krishna puede empezar a enseñarle. O más bien, Arjuna entender que es lo que Krishna le está mostrando y dando a entender. 

Arjuna, le dice a Krishna: “Tengo el corazón envenenado por la pena, mi mente no sabe qué debe hacer, te lo ruego, dime claramente que es lo mejor para mí, soy tu discípulo, instrúyeme porque he tomado refugio en ti”

En este momento Krishna puede empezar a enseñar a Arjuna y Arjuna puede ver al maestro que hay en Krishna. De ahí que se dice que el Maestro aparece solamente cuando el discípulo está listo.

Pueden darte muchos consejos, pero si no estás listo para escucharlos, entenderlos, no hay poder humano para que veas lo que se te está enseñando. Esto pasa generalmente cuando no estamos en posición de humildad, de rendición, de apertura, sino que estamos en un diálogo interno constante, criticando o dando razones de porqué el otro no está bien.  

Cuando no hay escucha, no hay rendición real. El rendirse, es abrirse, es escuchar, es mirar con ojos nuevos, en vez de dar razones a la vida, de buscar excusas, de victimizarse. Es callarse y mirar y preguntar a la vida qué es lo que la vida quiere mostrarnos, qué es lo que podemos aprender, qué es lo que podemos sacar de la situación. Ahí es cuando empezamos a ver diferente. 

Entonces… ¿Cómo rendirnos?

Para rendirnos se debe tener la valentía, apertura y humildad de decir, no sé qué hacer y necesito que alguien me guíe y quiero ver diferente. Acallar el diálogo interno que constantemente nos azota con pensamientos de incertidumbre, del futuro, miedos. Y decir, vamos a ver esta realidad con una nueva perspectiva, decir universo necesito que me muestres por dónde es. 

La rendición tiene que ver con eso, con acallar las razones falsas que tenemos a veces, esos imaginarios creados y hacer como Arjuna, ponernos al frente en la batalla, con la mamá, con el papá, con los hermanos, familia, amigos. Con todas esas personas que nos han ayudado a construir esos diálogos que tal vez no necesitamos y simplemente soltarlos. Crear nuevas expectativas, bajar las expectativas. Eso no es fracasar.

Es pararse y ver qué es lo que la vida te dio, qué es lo que la vida tiene para ti, qué es lo que te sale bien, lo que te fluye. A veces nos preocupamos demasiado por querer las cosas como queremos, que la casa tiene que ser así, que el trabajo tiene que ser así, el carro tiene que ser así ¿por qué? porque mejor no abrirnos a ver qué es lo que hay y a partir de allí ir construyendo. 

La rendición es un escuchar, y para escuchar hay que callarse. 

Para finalizar te dejo la respuesta de Krishna a Arjuna. “Aunque dices cosas sabias, te afliges por quienes no debes afligirte, los sabios no se afligen ni por los vivos ni por los muertos” 

Espero que estas líneas te sirvan para rendirte, para abrirte y ver lo que la vida tiene para ti. 

Si esta información te pareció útil y deseas ampliarla, en el siguiente link encontrarás el episodio completo en nuestro podcast. 

Episodio Podcast: Aprender a rendirse para fluir

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